Es agotador pensar en la diferencia. No es que les mienta a mis amigos, es solo que... selecciono las partes de mí que son más fáciles de querer.
La "Yo" de afuera: La que siempre tiene un comentario
Cuando estoy con ellos, trato de ser la versión que "encaja". La que se ríe de los chistes aunque no los entienda del todo, la que siempre tiene una recomendación de música cool y la que parece que tiene su vida bajo control.
Mi escudo: El sarcasmo y los memes.
Mi meta: Que nadie piense que soy "complicada" o, peor aún, aburrida.
El miedo: Que si muestro un poquito de tristeza o de duda, el grupo se sienta incómodo y decidan que soy demasiado "pesada" para invitarme la próxima vez.
La "Yo" de adentro: La que nadie conoce
Pero cuando me quito los tenis, me pongo la pijama más vieja que tengo y me tiro en la cama, esa versión desaparece. La que se queda sola es una chica que sobrepiensa todo hasta el cansancio.
Es la que llora con videos de perritos rescatados.
Es la que se queda mirando el techo preguntándose si realmente le cae bien a la gente o si solo la toleran.
Es la que tiene una libreta llena de dibujos feos y pensamientos que nunca publicaría en una story.
A solas, soy mucho más frágil, más desordenada y, sinceramente, mucho más interesante de lo que me permito ser en el colegio. Me gusta leer sobre cosas raras y hablar sola mientras me imagino discusiones que nunca voy a tener.
"Me da miedo que la gente solo quiera la portada de mi libro, porque las páginas de adentro están un poco rayadas y difíciles de leer".
A veces me pregunto si mis amigos también están haciendo este mismo teatro. ¿Será que Vale también llega a su casa y deja de ser la "chica segura" para convertirse en alguien que duda de todo? ¿Será que todos estamos interpretando un papel para no sentirnos solos?
Es irónico: nos esforzamos tanto por parecer perfectos para que nos acepten, que terminamos sintiéndonos solos porque nadie conoce quiénes somos de verdad. Mañana voy a intentar, aunque sea un poquito, dejar que el "Modo Ahorro" se asome en el "Modo Público". Tal vez ser real sea mejor que ser popular.
El experimento de quitarse la máscara
Hoy decidí que no podía seguir manteniendo esas dos versiones tan separadas; sentía que mi cabeza iba a explotar. Así que me propuse un reto: durante el almuerzo, iba a dejar de ser la "chica que siempre está bien" y ver qué pasaba si soltaba una verdad sin filtros.
Fue mucho más difícil de lo que imaginé. Estábamos todos hablando de los planes para el fin de semana y, normalmente, yo hubiera dicho algo como: "¡Súper! Me avisan qué onda y ahí estoy", aunque por dentro solo quisiera quedarme en mi cama leyendo.
El momento de la verdad
Vale sugirió ir a una fiesta en casa de un chico de otro curso. Sentí ese nudo en el estómago, el de la "yo" de cuando estoy sola que odia las multitudes y el ruido. En lugar de sonreír y asentir, respiré profundo y dije:
—Sinceramente, las fiestas me están dando un poco de ansiedad últimamente. Creo que prefiero quedarme en mi casa viendo pelis.
Se hizo un silencio de dos segundos que me parecieron eternos. Pensé: "Listo, ya está, ahora van a pensar que soy una aburrida". Me preparé para el juicio, para las bromas o para que simplemente me ignoraran.
La reacción inesperada
De pronto, Sofía suspiró y dijo: "Ay, gracias. Yo también estoy cansadísima, pero no quería decir nada para no arruinar el plan". Luego, Beto confesó que él solo iba porque pensaba que todos queríamos ir.
Fue como si hubiera tirado la primera ficha de un dominó. De repente, la mesa ya no era una competencia de quién era más cool, sino una conversación real de gente cansada, estresada y un poco perdida.
Descubrimiento 1: Mi "yo" de cuando estoy sola no es tan rara como pensaba.
Descubrimiento 2: El escudo que uso para protegerme es el mismo que me impide conectar de verdad.
"Resulta que la versión de mí que tanto escondo es la que más puntos en común tiene con los demás".
Pasamos el resto del rato hablando de nuestras inseguridades tontas y de las cosas raras que hacemos cuando nadie nos ve. Me sentí más cerca de ellos en esos veinte minutos que en todo el último mes de risas fingidas.
Me di cuenta de que pasar tanto tiempo puliendo mi "versión pública" solo me hacía sentir como una extraña en mi propio grupo. Hoy, por primera vez, no llegué a mi cuarto a "soltar el aire", porque no tuve que contener la respiración en todo el día.
La libertad de ser una sola
Después de lo que pasó ayer, me quedé pensando en lo mucho que nos esforzamos por construir un personaje. Es como si todas estuviéramos tratando de vender una marca de nosotras mismas, editando los subtítulos y borrando las ojeras, cuando en realidad, lo que la gente busca es alguien con quien no tenga que fingir.
La integración
Hoy, cuando me vi al espejo antes de salir, no sentí que tenía que "armarme" para la batalla. Me puse la sudadera que me gusta (aunque no sea la más trendy) y decidí que si tenía un mal día, no iba a esconderlo detrás de un sarcasmo ácido. La "yo" de mi cuarto y la "yo" de los pasillos finalmente se dieron la mano.
Lo más loco de todo es que, al dejar de intentar ser perfecta, me volví mucho más relajada. Y esa relajación atrae a la gente. Es como si el mundo oliera cuando alguien es auténtico y, de repente, todos quisieran estar cerca de esa luz porque no quema, sino que abraza.
La Moraleja (Lo que aprendí sobre mi propia máscara)
He llegado a la conclusión de que la soledad no es estar sola en un cuarto; la verdadera soledad es estar rodeada de gente y sentir que nadie conoce tu verdadero nombre. Por eso, me quedo con estos tres aprendizajes:
La vulnerabilidad es un imán: Mostrar que tienes miedo, que estás cansada o que te gustan las cosas raras no te hace débil, te hace real. Y la realidad es lo único que construye conexiones que no se rompen con el primer viento.
Tú eres tu propia casa: Si la persona que eres cuando estás sola es alguien que te cae bien, entonces no tienes por qué esconderla. Al final del día, tú eres la única persona con la que vas a convivir 24/7 toda tu vida. Más vale que te lleves bien contigo misma.
Quien te quiera, te querrá completa: Si alguien solo quiere la versión "filtrada" de ti, entonces no te quiere a ti, quiere a una idea que tú inventaste. Las amistades de verdad aman los tachones y las páginas dobladas de tu libro.
Nota para mi diario: A partir de hoy, cierro el casting. Ya no estoy buscando el papel de "la chica perfecta". Me quedo con el papel de mí misma, con todo y mis sombras, mis silencios y mis dibujos feos. Es mucho más fácil de interpretar y, por fin, me deja respirar.
Cierro este tema sintiéndome... entera. Ya no hay dos versiones peleándose por el control. Solo estoy yo, y eso es más que suficiente.
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